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Víctor Cauduro: arte e innovación en piedra

Nació en la ciudad de México, en junio de 1962. De formación autodidacta, su trayectoria de 42 años como artista pictórico se encuentra en plena madurez.

Sus temas tienen que ver con narrativas históricas, la vida cotidiana, tradiciones y personajes de la vida diaria. Sus composiciones involucran elementos culturales como son la vestimenta, la comida, utensilios, arquitectura, atmósferas, vida rural y urbana, etc. 

Su paleta se compone de una gama de tonos tierra, en óleo diluido sobre placas de piedra natural (travertinos), lo que le ha dado una personalidad única a su trabajo. 

Recientemente, creó placas de “piedra ligera”, muy similares al travertino; se trata de mármol reconstruido sobre placas de poliestireno, material muy ligero ideal para exportar su obra a otros países. En este formato ha exportado su obra a Washington, reduciendo significativamente el costo que representaría el travertino.

Su obra ha sido expuesta en México, Francia, España, Canadá y Estados Unidos, en recintos como son el Palacio de Gobierno de Estado de Querétaro (exposición permanente), Museo Regional de Querétaro (exposición permanente), Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, Museo de Arte de Querétaro, Capitolio, Washington, DC., Sala Jaime Nunó en Barcelona, Space d’Art Jean Pierre Timbaud, entre otros.

 

¿Cómo descubriste que te gustaba pintar sobre piedra?

VC: Yo vivía en Baja California Sur cuando, en Los Cabos, encontré una roca de río de unos 50 kilos con una cara plana y unas vetas hermosas. Me la llevé al estudio y pinté la cara de una mujer dormida sobre una almohada. Me gustó la experiencia, y entonces fui con un amigo que allá tiene una marmolera e importa mármoles y travertinos de todo el mundo, y empecé a trabajar sobre piezas pequeñas. Me gustó el resultado y cada vez las usaba más grandes hasta llegar al formato de murales. Yo hago pinturas de formato mural, sobre placas de piedra que se montan en muro.

Llevo más de 25 años pintando sobre esta piedra, se llama travertino, es como mármol, pero más porosa. Es una piedra más joven. La piedra evoluciona con el tiempo, si se quedara miles de años en su estado natural se convertiría en mármol y después en granito, material que se usa para las cocinas. Si se cayera un café en el travertino se absorbería por completo y quedaría una mancha, yo aprovecho esta cualidad usando pintura que se absorbe y se queda ahí para siempre. 

 

¿Qué tan frágil es tu obra en piedra a la hora de transportarla?

VC: La piedra puede ser muy dura cuando la cortas en placas de dos centímetros de grosor, tiene que ir bien resguardada en una estructura con cinturones de seguridad, si va parada, es decir, vertical, tiene buena resistencia. Si no se toman en cuenta las medidas de seguridad a la hora de transportarla, las placas se pueden romper.

 

¿Conoces a algún otro pintor que pinte sobre piedra?

VC: A mí se me adelantaron hace 60 mil años los pintores rupestres. Actualmente no conozco a otro pintor que haya pintado sobre esta piedra antes que yo.

Después de varias pruebas, ahora he creado una piedra ligera que se compone de unicel con una cara de polvo de mármol, quedando muy parecida al travertino, sin el costo que representa transportarla en largas distancias y sin el riesgo de que se vaya a romper.

¿Dónde consigues la piedra de tus murales?

VC: Uno de los proveedores más grandes de travertino está en Tepeaca, Puebla. Yo voy en mi camioneta a comprarla allá; mi camioneta está adaptada para transportarla de manera segura.

 

¿Qué obra has pintado en formato de mural?

VC: Para el Museo Regional de Querétaro me encargaron “El México del Virreinato, donde represento a la sociedad queretana del Siglo XVII, cuando todo giraba alrededor del mercado; ahí la gente se reunía, comercializaba, conversaba… 

Después pinté los murales que se pueden apreciar en el Palacio de Gobierno. Ahí comencé a partir de la independencia, pero en México hemos tenidos dos independencias: la primera con el cura Hidalgo y todos aquellos personajes; después la Restauración de la República donde Juárez es el protagonista; después pinté la Constitución de 1917 y el águila Republicana. Pintarlos me llevó nueve meses, de 12 a 13 horas por día. Para pintar estos murales leí la historia de México y me acerqué a historiadores. Aún falta uno; la fundación de Querétaro durante el virreinato. 

 

¿Se puede decir que eres el muralista oficial del estado de Querétaro?

VC: Yo soy apartidista, no tengo una preferencia por un partido político. He pintado por encargo del gobierno de Paco Garrido, para el Museo Regional. He pintado los murales en el Palacio de Gobierno, durante el gobierno de José Calzada; y ahora estoy presentando una propuesta al gobernador Mauricio Kuri. 

 

¿Cuántos años llevas viviendo en Querétaro y cuándo empezaste a pintar en formato mural?

VC: Llevo casi 27 años viviendo en Querétaro. Empecé pintando la secuencia histórica de la Península de Baja California en formato de mural en 1999, con óleo y acrílico sobre lienzo, y toda la obra tiene una dimensión de 12 metros de largo por 2.50 de alto. En ese entonces yo vivía en San José del Cabo y ahí empecé a pintar en piedra. 

¿Cuál es tu obra más reciente?

VC: Acabo de entregar un mural para una empresa de Tequila. Muestra todo el proceso, desde los jimadores, la destilación y preparación del Tequila. En la obra hay una botella de tequila pintada, sobre la cual incrusté 1,200 zirconias.

Ahora mismo estoy comenzando otra obra para el Museo de Las Californias, en Los Cabos. Se titula La cabalgata. Mide 1.80 de altura por 2.60.  Pesa 60 kilos por metro cuadrado, esta pesa alrededor de 280 kilos. 

Me encantaría que mi obra se exhibiera de nuevo en Canadá, un país que me gusta mucho, por sus paisajes y su gente. Ahí fue donde aprendí a esquiar. Pronto visitaré Montreal, sus museos, y ahí exploraré esta posibilidad.

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