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El 79.8% de nuestros clientes son empresas de origen extranjero: Sergio Chufani

Uno de los constructores más importantes en México. Su abuelo y su padre tuvieron sus propias empresas constructoras. “Yo crecí escuchando a mi padre hablar de construcción y acompañándolo a las obras durante mis vacaciones. Desde que yo era un niño tuve la convicción de ser ingeniero civil”. Graduado por el Tecnológico de Monterrey como Ingeniero Civil en diciembre de 1988, fundó su propia empresa Constructora Chufani en 1991. A sus cincuenta y nueve años de edad, su empresa celebra su 32 Aniversario.

Fue presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Querétaro de 2007 a 2009 y Secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del estado de Querétaro de 2009 a 2013. En el 2018 representó a Mexico en el evento WEOY (World Entrepeneur of the year) en Mónaco, organizado por la firma EY (Ernest & Young) con más de 70 países.

Su empresa ha recibido certificaciones internacionales y ha sido reconocida y premiada como una empresa líder en el diseño y construcción de edificios sustentables. A la fecha registra más de 7,200,000 de m2 de superficies construidas y se ha extendido a Estados Unidos, Panamá y Guatemala. Actualmente Constructora Chufani es considerada una de las empresas a nivel nacional con la certificación Internacional de LEAN CONSTRUCTION.

 

 

¿Cómo fue el arranque de tu propia empresa?

SCH: Era una empresa pequeña con alrededor de ocho personas, y mi único cliente era Celanese. Iniciamos ahí haciendo banquetas y guarniciones, y gradualmente nos iban dando más responsabilidades. En aquel momento yo hacía de todo: chofer, traslado de materiales, supervisaba la obra… pero me preocupaba depender de un solo cliente y tuve la inquietud de buscar en otros lados. Fue en 1997 cuando abrió el Parque Industrial Querétaro, donde empezaron las grandes oportunidades. Se instalaron más fábricas y empezamos a ofrecer servicios como subcontratistas de los grandes contratistas; empresas con métodos y procesos muy sólidos. Y puedo decir que, en el contexto de Nafta, tuve una visión y no me equivoqué: llegarían a México muchas empresas extranjeras necesitando constructoras industriales con equipos bilingües que conocieran el código americano. Me preparé juntando a un grupo de profesionales y empezamos a ofrecer los servicios. Los contratos con importantes empresas se multiplicaron, lo que nos dio prestigio nacional y… no lo desaprovechamos. Trabajamos muy duro en crear soluciones inteligentes acordes al país, porque muchas veces llegaban los clientes con especificaciones de sus países de origen, y les dábamos una buena solución. Nos especializamos en la construcción de edificios y naves industriales de grandes características para la producción de diversos productos. Al día de hoy, hemos construido plantas para la industria automotriz, aeronáutica, petroquímica y de alimentos, principalmente. Uno de nuestros distintivos es que hacemos desde el diseño hasta la construcción, lo que ha tenido un alto impacto tanto en México como en Estados Unidos, con una planta que construimos en Waco, Texas, para una empresa importante. Hicimos la planta de latas para una empresa importante, muchas marcas usan estas latas, lo que nos permitió salir de México e incursionar exitosamente en Estados Unidos y en otros países de América Latina.

 

¿Cuáles fueron las condiciones exógenas que favorecieron el crecimiento de tu empresa de construcción? 

SCH: Desde hace más de cuarenta años vivo en Querétaro. Me tocó ver su transformación de lo agrícola a lo industrial, ver en lo que se ha convertido hoy con los parques industriales: una ciudad industrial con un éxito rotundo. Hablando de logística, Querétaro tiene una ubicación geográfica impresionante, mano de obra calificada y la visión para estimular el desarrollo de parques industriales. El centro del país está muy bien articulado con otros estados como Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes y Jalisco. La absorción de inversión extranjera directa que hoy tiene el Bajío es muy importante, con valores arriba del 50%. La oferta educativa es otro factor importante, contamos con universidades de prestigio. La llegada de Bombardier fue otro detonante, nos tocó hacer una planta para ellos ahí en el aeropuerto, y vimos todo el proceso de su instalación que se hizo de una manera brillante, un gran trabajo… ahí se sembró la semilla de una gran empresa canadiense en México. Y con la creación de la Universidad Aeronáutica definitivamente ha sido un ganar-ganar.

 

 

¿En la parte financiera, se adaptaban al presupuesto de los clientes foráneos?

SCH: Nuestro precio quedaba más abajo del presupuesto que traían y al obtener un margen pequeño de ganancia se elevaba el volumen de trabajo. Había años en que traíamos hasta quince proyectos ya ganados, al mismo tiempo y en varias partes de la república. Eso implicaba un reto muy fuerte de organización y de procesos. Nos funcionó, aunque era muy desgastante. Hoy preferimos ir por dos o tres proyectos grandes, decidimos enfocar nuestra estrategia en proyectos mayores que impliquen un reto técnico y financiero más grande. Aprendimos a hacer fórmulas financieras para poder nosotros tener el recurso, abrimos líneas de crédito con los bancos y nos hicimos financieros también. Son retos que te va poniendo la vida y si los vas resolviendo, pues aprendes.

 

¿Qué factores endógenos consolidaron tu empresa y la posicionaron entre la competencia?

SCH: Para mí lo más importante es que tienes que hacer el mejor grupo de colaboradores, estoy hablando de todos los niveles, desde el director hasta los técnicos especializados. Este ha sido para mí un reto importante y también la clave. Tengo una rotación de personal muy baja. Tengo el orgullo de ver gente que se ha ido buscando otras oportunidades y ha regresado diciendo: “Oye, pues yo creo que mi lugar es aquí”. Hay gente que se la ha jugado conmigo desde hace veinte años… Entonces, yo siempre agradezco el trabajo a todos ellos y tengo la filosofía de que, si le va bien a la empresa les tiene que ir bien a todos. No creo en eso de que sólo le tiene que ir bien a la empresa. Hoy tenemos una marca que genera también sentido de identidad; así, cuando un proyecto finaliza, quienes participaron se sienten orgullosos. ¿Por qué? Porque estuvieron ahí, tomaron decisiones y su esfuerzo tuvo un impacto importante.

 

 

Además del equipo ¿hay algo más que quieras rescatar? 

SCH: Yo creo que los consejos también fueron muy importantes. No obstante que mi padre y mi abuelo cerraron sus operaciones de construcción, tuve en mi padre un consejero. Para mí ha sido siempre importante la necesidad de aprender y cuando estás convencido de eso, escuchas, oyes y te acercas con quien te pueda dar un consejo o donde puedas aprender algo nuevo. La vida me ha puesto en muchas posiciones: he sido líder empresarial y hasta funcionario público, sin buscarlo… Todas esas experiencias me han permitido conocer gente valiosa de muchos ámbitos que ha enriquecido mi forma de ser líder y de dirigir una empresa también. Fui presidente de la Cámara Méxicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y siempre he estado ligado a los organismos empresariales, entre ellos el Colegio de Ingenieros Civiles. Esta interacción me ha permitido aprender siempre algo nuevo. Mi abuelo me decía: “júntate en un momento del día con quien le puedas aprender algo”. Mi vida ha sido un constante aprendizaje y eso ha sido para mí una pasión, también.

 

En términos de ingeniería avanzada, en materia de construcción, a nivel mundial, ¿en dónde están parados?

SCH: Para mí uno de los puntos importantes es nuestra ingeniería, la que hacemos aquí es de primer nivel. En los últimos años hemos estado muy metidos en un área muy importante que son los Data Center de empresas estadounidenses muy importantes, que exigen estándares muy rigurosos y una alta especialidad… no cualquiera los hace. Nosotros estamos construyendo ya el octavo Data Center en México, lo que ha fortalecido nuestra experiencia, el manejo de alta tecnología y, sobre todo, la interacción con los grandes equipos de otros países, de los cuales hemos salido muy bien calificados. Después de muchos años de experiencia, haber ampliado nuestra gama de servicios con la construcción de los Data Center, nos posiciona internacionalmente. 

 

¿Qué otros servicios o especialidades incluye el portafolio de Chufani?

SCH: Contamos con un abanico de servicios muy versátil. Después de treinta y dos años, la empresa ha crecido, se ha fortalecido y nos ha permitido ofrecerle a los clientes proyectos en renta.  Hay proyectos donde llega un cliente y nos pide que nosotros construyamos y les rentemos a largo plazo, que hagamos nosotros la inversión de comprar la tierra hacer el proyecto y, con un contrato a largo plazo, rentárselos para sus operaciones en México. Esto lo venimos haciendo también desde hace algunos años de una manera exitosa. Así mismo, hay quienes nos contratan la ingeniería, o la construcción, o como gerentes del proyecto a ayudarles a que se construya con nuestros procesos. Como tenemos maquinaria pesada, a veces nos contratan una parte del proyecto, la terracería, por ejemplo. Es una empresa que la manejamos institucionalmente, aunque no cotizamos en la Bolsa, pero es como si cotizáramos; nuestros procesos así lo son, nos auditan empresas triple A, y eso habla de que estamos cumpliendo con los compromisos. Somos una empresa socialmente responsable, tenemos muchas certificaciones, son valores que generan confianza en nuestros clientes. Muchos años atrás teníamos un área dedicada a promover la empresa y hoy son los clientes quienes nos buscan. Para nosotros es un importante sinónimo de confianza que el 79.8% de nuestros clientes son empresas de origen extranjero.

 

En este ramo de la construcción ¿cómo consideras a la competencia en México?

SCH: A mis competidores los respeto mucho, porque fueron los primeros que me dieron trabajo, fui subcontratista, les aprendí y les sigo aprendiendo mucho. Son muy generosos con sus conocimientos, empresas que tienen sesenta años o más de experiencia. Cemex tiene un Consejo de clientes importantes y nos convoca tres veces al año, y en esas juntas el director de la empresa líder siempre está abierto a compartir sus conocimientos y experiencia. Todos ellos son muy generosos porque me aconsejan y poder recibir retroalimentación de mis competidores, se agradece. Este es un mercado no muy grande, hablo de dieciocho a veinticinco empresas en todo el país, que nos dedicamos a esto, que continuamente nos estamos viendo las caras. Considero que tenemos una competencia sana. 

 

¿En el contexto de un escenario complicado, qué le podrías decir a los jóvenes emprendedores que quieren poner su propia empresa?

SCH: Yo creo que el primer punto para poder emprender es entender que no será fácil, que es complicado, que es cuesta arriba; entonces, si ya se entiende eso ya se va con la idea de que el nivel de tolerancia a la frustración tiene que ser alto. Se tienes que empezar ese camino y saber que será cuesta arriba por algún tiempo. Para mí, la clave para sostenerse es la pasión. Si te gusta esto, tienes que hacerlo y luchar. Se trata de trabajo diario, de atención diaria, de estar muy alerta y reaccionar oportunamente ante los eventos que se van presentando y eso los llevará a un punto en el que ya pueden ofrecer un servicio confiable. 

 

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